Medellín se te acaba el aire
Más de tres millones de personas han establecido su lugar de residencia a lo largo del valle que atraviesa el río Medellín y que se sitúa a 1.500 metros sobre el nivel del mar. La expansión urbana ha ido borrando los límites entre los 10 municipios que conforman el Área Metropolitana y, por lo tanto, la población se ha concentrado en el espacio limitado de su área geográfica longitudinal.
Las cordilleras altas que rodean el valle y el régimen de vientos de baja velocidad que provienen del norte generan un microclima relativamente estable y agradable a temperaturas promedio alrededor de los 18 - 22 °C.
Por su parte, el desarrollo industrial va generando una gran proliferación de fábricas, empresas y actividades comerciales que propician una mayor concentración de personas en torno a su lugar de empleo y aumentan los requerimientos de transporte de los ciudadanos desde y hasta los lugares de residencia.
Cerca de 500 mil vehículos a motor circulan regularmente en la estrecha red vial del área metropolitana, de los cuales unos 10 mil son vehículos grandes para el transporte de personas o de carga, y cuyo oficio es ir y venir varias veces durante todos los días de la semana en una incesante combustión de gasolina y diesel.
Esto nos sitúa en una ciudad densamente poblada, con una efervescente actividad industrial, comercial, social y de servicios, ocupando un hábitat geográficamente estrecho y rodeado de un volumen atmosférico semicautivo.
Dado que tantas actividades industriales y de transporte utilizan procesos de combustión que arrojan a la atmósfera humos y gases indeseables, resulta procedente preguntarse: ¿Cuál será la calidad de aire que se respira en Medellín y su Área Metropolitana? ¿Cómo son los niveles de contaminantes en la atmósfera? ¿Cómo se distribuyen?¿Qué peligros potenciales se estarían generando? Estos interrogantes son el objeto básico de nuestro estudio.
Métodos
El comportamiento de los diferentes contaminantes medidos en la región metropolitana del Valle de Aburrá se estudia con base en los datos primarios recolectados por la Red de Monitoreo de la Calidad del Aire a través de los años. Los resultados obtenidos son analizados teniendo en cuenta elementos como los requisitos normativos y las metodologías existentes para asegurar la calidad de los datos, además se complementa con mediciones directas y actualizadas.
Resultados
Los contaminantes primarios en la atmósfera tienen un ciclo diario. Dos picos altos se presentan en coincidencia con las horas de congestión vehicular de la mañana (6-8 am) y de la tarde (5-7 pm). El resto del tiempo los valores cursan por los niveles basales, los cuales en el área urbana prácticamente nunca descienden por debajo de 20 µg/m3.
Las emisiones de los automotores, especialmente los humos negros producidos por vehículos grandes que transportan pasajeros o carga y que operan con combustible diesel, resultan ser los grandes contaminantes por material particulado.
La velocidad de los vientos en el centro del valle del Área Metropolitana es baja, lo cual desfavorece la remoción de los contaminantes que se emiten y, por lo tanto, incrementa la exposición de los habitantes a cargas de material particulado que permanecen con cierta homogeneidad y estabilidad en el contorno urbano.
La contaminación además tiene un ciclo semanal, en armonía con la densidad del tránsito vehicular. Presenta valores altos sostenidos en los días laborales de la semana y se reduce un poco en los sábados y alcanza los valores basales en domingos y festivos.
Los datos revelan un ciclo anual para la contaminación atmosférica. Los meses de más contaminación coinciden con los periodos de intensa actividad laboral, en contraste, los meses de más baja contaminación concuerdan con las épocas de vacaciones cuando la actividad laboral disminuye y muchas personas salen de la ciudad hacia el campo o hacia sitios de recreación.
En relación con partículas en suspensión total (PST), el nivel de contaminación está aumentando en los últimos años y los niveles superan los 100 µg/m3, muy por encima de los niveles de precaución para la salud definidos por la Organización Mundial de la Salud – OMS (35 µg/m3).
Si consideramos el material particulado respirable (PM10) el diagnóstico se confirma en su tendencia ascendente y en sus niveles muy altos (70 µg/m3) con respecto al umbral de precaución fijado por la OMS (20 µg/m3) para niveles de exposición crónica.
Los Óxidos de Nitrógeno (NOx) con su alta capacidad tóxica e irritativa para las vías respiratorias, también van en aumento en los últimos años y sus niveles (45 µg/m3) ya superan los niveles de 40 µg/m3 definidos para la protección de la salud.
Los Óxidos de Azufre (SOx) se mantienen en una tendencia estable o levemente en descenso, justo al límite por debajo de los niveles de precaución (20 µg/m3). En estos bajos niveles la confiabilidad y precisión de los instrumentos habituales de medición no es muy satisfactoria y es probable que su verdadera evolución, cuando se refinen los métodos de medición, revele su aumento concordante con los demás productos de la combustión imperfecta de materiales fósiles.
El Monóxido de Carbono (COx) muestra una tendencia errática. En los últimos años los datos excursionan en forma un poco mas estable en una tendencia levemente descendente y por debajo del umbral de advertencia sanitaria (9 ppm). En algunos sitios menos ventilados los niveles aumentan a valores críticos de alta toxicidad del orden de 200, 500 o hasta 800 ppm
El Ozono (O3) muestra tendencia a disminuir en diversos lugares y se sitúa por debajo de los límites de seguridad (50 ppb) fijados por las agencias de protección ambiental y por la OMS. Desde este punto de vista es el contaminante que menos peligro representa para la población. No obstante, en algunos lugares de alta congestión vehicular, la concentración de ozono sube a valores muy altos en las horas del mediodía cuando los tóxicos primarios emitidos por las fuentes de combustión interactúan químicamente en presencia de la radiación solar.
Los niveles de PM10 medidos a la altura de las personas y en lugares públicos a los cuales ellas acceden regularmente muestran niveles promedios que varían entre 35 y 94 µg/m3 para los diferentes municipios del Área Metropolitana. La concentración de material particulado respirable es en general más alta en la región central del Valle de Aburrá, donde está la mayor densidad urbanística y poblacional. Los niveles de PM10 son más bajos en los municipios más alejados, en los extremos norte y sur del Valle de Aburrá, tal como Barbosa, Girardota, Copacabana, La Estrella y Caldas. Los municipios del sur tienen niveles de contaminación más altos que los municipios del norte.
Conclusión
Considerando la alta carga de partículas respirables que se mantienen en suspensión, la calidad del aire en Medellín y su Área Metropolitana no es buena, y debe estar generando consecuencias indeseables en la salud de sus habitantes.
El material particulado es el contaminante atmosférico que plantea la más grave afrenta contra la salud de los habitantes de Medellín y su Área Metropolitana, por su reconocida capacidad para generar enfermedades cardiorrespiratorias y cáncer de pulmón. Sumado a esto se acumula hasta alcanzar concentraciones altas y lo que es aún peor, su tendencia con el tiempo es al empeoramiento.
Quizá la primavera no será tan eterna para nuestra hermosa “tacita de plata”. Estamos viviendo una creciente contaminación ambiental y parece que aún no logramos tomar conciencia de ello. Es claro que los seres humanos no podemos vivir sin la pureza del oxígeno y a Medellín ya se le está acabando el aire.
Por
ELKIN MARTÍNEZ LÓPEZ
MD MSc MPH
Facultad Nacional de Salud Pública Universidad de Antioquia
Fuente: http://almamater.udea.edu.co/periodico/sc-probam560.htm
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